El Cafè de la Pedrera como ejemplo de la combinación gastronómica-cultural de Barcelona

 Los 30 millones de visitantes anuales que recibe Barcelona están poniendo a prueba la capacidad de la ciudad para digerirlos en un verano especialmente caliente donde la denominada “turismofobia” está sobre la mesa como un problema que las administraciones y empresas relacionadas con el turismo tendrán que abordar con calma y sensatez. Mucha sensatez ya que el turismo tiene un impacto en Barcelona de entre 7.660 y 9.192 millones de euros al año, en torno al 12% del PIB. Obviamente beneficia a la hotelería, la restauración, el comercio y los servicios, pero también a cientos de actividades que dependen de estas y que se derivan de los miles de empleos directos y una proyección mundial que redunda en nuevas oportunidades, por no hablar del turismo de negocios, que es casi un tercio del total.

 

 

Pero dando un paso atrás en la polémica y centrándonos en realzar los valores positivos de la principal ciudad de Cataluña,es, quizás, una de las ciudades españolas con más cultura y ocio por metro cuadrado y por eso no es de extrañar que sus calles más céntricas estén abarrotadas cualquier día del año, incluso en verano.

 

 

Barcelona ha sabido combinar a la perfección ser un destino turístico de primer nivel sin descuidar sus aspectos culturales y su atractiva gastronomía, ejemplo de ello es el barrio de La Pedrera,  donde el turismo es ciertamente una palanca de dinamización económica y una fuente de riqueza suponiendo una apertura al mundo, el contacto con otras culturas y la proyección de la propia. Así la consolidación de una visión cosmopolita llega, por ejemplo, de un  restaurante con encanto como es el reconocido Café de La Pedrera quienes regresan a los orígenes en el año 2012 reabriendo su establecimiento ubicado en el espacio del Restaurante de la Pensión -Hispanoamericana, abierto hace más de cien años en el entresuelo de la Casa Milà.

 

El Cafè de la Pedrera es un local reconocido no solo por los turistas de todo el mundo, sino altamente apreciado por los propios barceloneses que pueden degustar su distinguida gastronomía o sus noches de música en directo en plena armonía con elementos arquitectónicos modernistas tan característicos de Antoni Gaudí.

  •     La Pedrera es probablemente uno de los edificios de la época modernista más conocidos en todo el mundo y una de las obras de mayor importancia del arquitecto Antoni Gaudí. Un continente que se convierte en una obra de arte en sí mismo. Su singularidad y su valor patrimonial y artístico quedan ampliamente acreditados con su inclusión en el Catálogo del Patrimonio Artístico de la Ciudad de Barcelona, en 1962; con la declaración de Monumento Historicoartístico de Interés Nacional por parte del Gobierno español, el año 1969, o con la inscripción, por parte de la UNESCO, como Bien Cultural del Patrimonio Mundial, en 1984, por su valor universal excepcional.Cuidada gastronomía, espectáculos en vivo, edificio inigualable… El Cafè de la Pedrera es un lugar perfecto para reservar una comida especial o para descansar de una ajetreada tarde en una ciudad muy especial caracterizada por la elegancia y el modernismo que garantiza Barcelona